EL ARADO


El arado cantaré,
de piezas le iré formando,
y de la Pasión de Cristo
misterios iré explicando. (Bis)

El dental es el cimiento
donde se forma el arado,
pues tan buen Dios tenemos
amparo de los cristianos.

La cama será la cruz,
la que Dios tuvo por cama.
El que adorara su Cruz,
nunca le faltará de nada.

El trechero que atraviesa
por el dental y la cama
es el clavo que penetra,
aquellas divinas plantas.

La telera y la chaveta,
que entre ambas hacen cruz,
consideremos cristianos,
que en ella murió Jesús.

La mancera es el rosal
donde salen los olores,
María coge colores
de su vientre original

La reja será la lengua,
la que todo lo decía.
¡Válgame el divino Dios
y la sagrada María!

El escuño es el que aprieta
todas las legaciones,
contemplemos a Jesús,
afligidos corazones.

Las orejeras son dos
Dios las abrió con sus manos,
así nos abra las puertas
de la gloria que esperamos.

El timón pide derecho,
y así lo pide el arado,
significa la lanzada
que le atravesó el costado.

El barreno que atraviesa
la punta del timón,
significa el que traspasa
los piés de nuestro Señor.

Las velortas son de hierro
donde está todo el gobierno,
significa la corona
de Jesús el Nazareno.

La hijada que el gañán lleva
agarrada con la mano,
significará bien las varas
con que a Cristo le azotaron.


El gañán, el Cirineo
el que a Cristo le ayudaba
a llevar la Santa Cruz
de madera tan pesada.

Los bueyes son los judíos,
los que a Cristo le llevaron
desde la casa de Anás
hasta el Monte del Calvario.

El yugo será el madero
donde a Cristo le amarraron,
y a las sogas los cordeles,
con que le ataron las manos.

Los frontiles son de esparto,
se los ponen a los bueyes,
al buen Jesús maniataron
con los ásperos cordeles.

El bardón es la saeta,
se la tiran al costado,
la correa el pañuelo
con que sus ojos vendaron.

Los collares son las fajas,
con que le tienen fajado,
los cencerros los clamores,
cuando le están enterrando.

La azuela que el gañan
lleva para componer su arado,
significa el martillo,
con que remachan los clavos.

El surco que el gañán lleva
por medio de aquel terreno,
significará el camino
de Jesús el Nazareno.

Los chaparros que se encuentra
el gañán cuando va arando,
significa las caídas
que dió Cristo hacia el Calvario.

La semilla que derrama
el gañán por aquel suelo,
significa bien la sangre
de Jesús el Nazareno.

El agua que el gañán lleva
metida en su botijón,
significa la amargura
que bebió nuestro Señor.

Padres, los que tengáis hijos,
ya habéis oído el arado,
dadlos buenos ejemplos
y procurar en enseñarlos.

Ya se concluyó el arado
de la Pasión de Jesús,
contemplemos a María
que nos dió su gracia y luz.

 

 
 
VIA CRUCIS

Alma, que ociosa te sientes
malogrando esta ocasión.
¿Es posible que no sientas
mis dolores, mis afrentas,
mi muerte, pena y pasión?
Levántate, fervorosa,
pues te llama amante fino.
Busca esa piedra preciosa,
que hallarás amorosa,
si andas el recto camino.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN
DE PURO DOLOR LLOREMOS
PARA QUE TODOS LOGREMOS
EL FRUTO DE LA PASIÓN.

Primera Estación
Jesús condenado a muerte

A la primera estación
atento quiero que notes
con cuanta resignación
llevé por tu redención
más de cinco mil azotes.

Hombre, mira y considera,
movido de compasión,
que en esta estación primera
me sentencian a que muera
entre uno y otro ladrón.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN......

Segunda Estación
Jesús con la Cruz a cuestas

A la segunda camina,
verás que en tumulto vario
todo el pueblo determina
que, al son de ronca bocina,
me conduzcan al calvario.
Guiando va un peregrino
a la descollada cumbre,
y el inocente cordero
va abrumado de madero
con modesta mansedumbre.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Tercera Estación
Jesús cae por primera vez

Caí en la estación tercera
y todos aquí gritaron:
¡Muera el embustero, muera!
y con indignación fiera
del suelo me levantaron.
Una soga a la garganta,
me echaron para tirar,
pero con violencia tanta,
que para sentar la planta
apenas me dan lugar.

LÁGRIMAS DE CORAZON.....

Cuarta Estación
Jesús encuentra a su Madre

Camina Isaac obediente,
al precepto de mi padre
cuando se me pone enfrente,
rompiendo entre tanta gente,
mi desconsolada madre.
En este paso colige,
que en cuanto la vi venir
¡Vuélvete madre!, le dije
que tu pena más me aflige
que saber voy a morir.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Quinta Estación
El Cirineo ayuda a llevar la Cruz

En esta jornada larga
tan fatigado me veo,
que, en aflicción tan amarga,
me ayuda a llevar la carga
alquilando un Cirineo.
No alivian por caridad
el peso con que me inclino,
sino llenos de impiedad,
porque teme su crueldad
quede muerto en el camino.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Sexta Estación
La Verónica enjuga el rostro de Jesús

Con la fatiga y calor
me veía desfallecer
cuando, movida a dolor,
limpió en mi rostro el sudor
una piadosa mujer.
A tal estado he venido
que, con ser cielo sereno,
me hallo tan oscurecido
que sólo soy conocido
por llamarme Nazareno.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN.....

Séptima Estación
Jesús cae por segunda vez

Caí yo, ¡que desconsuelo!,
al salir de la ciudad:
y me levantan del suelo
tirando de barba y pelo
con fiera inhumanidad.
A violencia de empellones
a caminar me precisan.
Entre injurias y baldones,
metido entre los ladrones,
todos me arrastran y pisan.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN.....

Octava Estación
Jesús consuela a las Santas Mujeres

De unas mujeres oí
unos ayes lastimeros;
pero las correspondí
diciéndolas que por mí
llorasen y sus pecados.
Si por las culpas ajenas
esto se ejecuta en mí,
más duras serán las penas,
de horror y espanto llenas,
que padecerán por mí.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Novena Estación
Jesús cae por tercera vez

La gravedad del pecado
en la cruz tanto pesó,
que rendido y fatigado,
del todo ya desmayado,
en el suelo me postró.
Al quererme levantar,
como la fuerza era poca,
caí, para más penar,
tan fuerte, que vine a dar
en el suelo con la boca.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Décima Estación
Jesús despojado de sus vestiduras

Llegué al monte sin aliento,
sin poderme ya tener.
Desnúdanme desatentos
y, doblando mis tormentos,
vinagre me hacen beber.
¡que vergüenza, que pudor!
Contempla, padecería,
puesto del frío al rigor
y en el decoro mayor
desnudo en medio del día.

LÁGRIMAS DEL CORAZÓN.....

Undécima Estación
Jesús clavado en la Cruz

Los más impíos tiranos,
impelidos de furor
más que tigres inhumanos,
me ataron de pies y manos,
cual si fuera un malhechor.
Mira el descanso que hallé
después de fatiga tanta:
un palo mi cama fue
de sólo el ancho de un pie
donde el cuerpo se quebranta.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Duodécima Estación
Jesús muere en la Cruz

Ya en la cruz me han clavado
inhumanos y crueles.
En alto me han levantado,
y con la lanza el soldado,
ya verdugos con cordeles.
Mírame entre cielo y tierra
de tres escarpias pendiente.
Tembló de dolor el suelo,
rasgose del templo el velo
y el hombre no se arrepiente.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Decimotercera Estación
Jesús en brazos de su Madre

Por tres horas bien cumplidas
el aliento me duró,
hasta que, por las heridas
mortales y repetidas,
el alma se despidió.
Ya era sobre todo el mundo
muerto a su muy bella luz
cuando, con llanto profundo,
aquel cuerpo sin segundo
fue bajado de la cruz.

LÁGRIMAS DE CORAZÓN....

Decimocuarta Estación
Jesús en el sepulcro

Ya a la última viniste.
contempla aquí con piedad
a mi madre, la más triste
que jamas verás ni viste,
llorando su soledad.
No te asustes, alma mía,
ponte en silencio a escuchar
los alientos de María,
que, sobre la losa fría
del sepulcro, va a llorar.
Alma, pues que en tu pasión
me has acompañado fiel,
de tus culpas el perdón
conseguiste con amor.
Por siempre jamás. Amén.

 

 
 
LOS MANDAMIENTOS

Si queréis saber cristianos
la pasión de los excesos
y para mejor decir
vamos por los mandamientos.

En el primero fue Judas
cuando a aquel manso cordero
le vendió por treinta reales
luego le entregó en el huerto.

En el segundo los judíos
en el huerto le prendieron
y con grandes griteríos
en la cárcel le metieron.

En el tercero, la junta,
aquella junta que hicieron,
manda que le crucifiquen
y que le azoten primero.

En el cuarto a la columna
le amarraron como un reo
y toda la noche estuvo
en un cautivo tormento.

En el quinto canta el gallo
cuando le negó San Pedro
le agarraron de la barba
mil bofetadas le dieron.

Le sacaron a un balcón
púrpura y caña le han puesto
una corona de espinas
le pusieron en el sexto.

 


En el séptimo la cruz
sobre sus hombros pusieron
tanto le vino a pesar
que dio con ella en el suelo.

En el octavo tres clavos.
Ya están los barrenos hechos
Le clavan de pies y manos
le descoyuntan los huesos.

En el noveno expiró
y vino Longinos luego,
le dio una fuerte lanzada
en su santísimo pecho.

En el décimo José,
San Juan y la Virgen pura
le bajaron de la cruz
para darle sepultura.

Si queréis saber cristianos
quién dictó estos mandamientos
el doctor que los dictó
fue Cristo, redentor nuestro.

Allá va la despedida,
la que Cristo echó a su madre,
que en el ara de la cruz
derramó toda su sangre.

Allá va la despedida,
la que Cristo echó en Belén:
¡Dios, que nos juntó aquí
nos junte en la gloria. Amen!